miércoles, 16 de diciembre de 2009

...Evaporando Ilusiones...


Sudeste de Polonia de los años 40. “El Bigotes” manda construir un campo de concentración, que a la postre se convertirá en el mayor cementerio del mundo. Esperando no dejarme llevar por lo fácil, simplemente contaré cómo se podría sentir un judío cuando entraba por esta puertecita.

Ella se llamaba Maria Rozenek. Tras varios días, incluso semanas en ese tren apestoso y donde a mano izquierda tenía a un niño muerto por inanición, y a su derecha un viejo con el dolor grabado en sus arrugas, llegó a el fin de las vías. Si había frío en el vagón, mayor fue el que sintió al bajar. Allí les esperaban una decena de oficial nazis, bien ataviados con sus trajes grises. Eran tan pocos, debido a las malas condiciones, sobre todo psíquicas, en las que llegaban los judíos.

Tras hacer una cola interminable, en la que se cruzaban con montoncitos de sacos de huesos que a duras penas aguantaban la forma de un esqueleto humano, se enfrentaban a la mirada de un médico alemán, que a ojo y dedo, elegía quien estaba sano (válido) y quien enfermo (ceniza).

Si los separaban de su marido o hijos, les convencían de que después los verían tras la ducha. Creedme, que el olor que desprendían aquellas cámaras de gas era, pese a que no iban mentalizados de su muerte, de dolor, sufrimiento y agonía. Su estancia en Auschwitz era efímera.

Maria pasó el “corte”. Durante el día iba a trabajar a los campos de trabajo, y cuando volvía oía una marcha, que aumentaba de decibelios hasta llegar a la puerta de la foto. La traducción de lo que está escrito arriba no es otra que “Trabajar te hará libre”.

“El Bigotes” se lo montaba bien, era un tío inteligente que consiguió que no hubiera revueltas en sus campos, tenía sometida a sus presos, inculcó su ideología a todos los suyos. Creo que fue un gran cerebro, aplicado a unas ideas erróneas.

Bien, en esa puerta oían la música de una orquesta, la cual tocaba para que los prisioneros hicieran 5 filas de a uno para facilitar el recuento. Maria sufrió a 20 grados bajo cero, la pérdida de un prisionero. 18 horas de pié hasta que apareció el fugitivo son un simple dato más, al que sumar su atuendo: una tela con rayas azules, y unos zapatos de poca resistencia.

Aquí abajo colgaré la foto de Maria... Sólo estuvo una semana en el campo...Y quizá tuvo que oir la frase que más le gustaba a los generales nazis cuando se dirigían a los judíos debajo de esa puerta: “Hoy entráis por esta puerta. El día de mañana saldréis por esa chimenea”





2 comentarios:

  1. “Trabajar te hará libre”, me recuerda a las consignas de 1984 de Orwell: "La guerra es paz", "La libertad es esclavitud" y "La ignorancia es fuerza".
    Paradojas para la manipulación de un pueblo a favor de unos intereses, los de los poderosos, claro. Por lo menos en 1984 se molestaban en intentar lavar el cerebro, los nazis no intentaron convencer a nadie... para qué, pudiéndolos arrestar, utilizar y matar a su antojo T_T

    Aunque no tengo muchos datos del chaparrito alemán dicen por ahí que no era demasiado inteligente, pero si carismático. Supo ganarse la confianza y eregirse como líder.

    Cuando tenga tiempo tengo pendiente leer "Mein Kampf", a ver si soy capaz de terminarlo...



    Serendipia

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  2. Era muy inteligente "El Bigotes". La pena es que lo aplicó a donde no debía.

    Una curiosidad: Su madre estuvo a punto de abortar

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